facebook twitter
Carta Paramétrica
El mito de los votantes probables

Por votante probable se entiende aquel que sin importar la forma de medición concluimos que es un entrevistado que irá a votar. Es decir la idea de este concepto es excluir de nuestras encuestas a quienes sabemos que no irán a votar, pero nos están contestando. Ejemplo, en una encuesta de 1000 casos o entrevistas, con un estimado de abstencionismo de 40% o 45% terminamos desperdiciando entre 400 y 450 casos dependiendo del nivel de participación que se espere para la elección.

¿Cómo sabemos quiénes son esos votantes? No existe una sola forma de calcular a los votantes probables. Y ese es el primer tema de debate entre los investigadores de opinión pública. Es decir no hay modelo único, o de hecho no hay modelo. Las variables para calcular al votante probable son distintas según cada investigador. Por ello es un concepto tan oscuro y debatido.

En general para calcular al votante probable tenemos básicamente preguntas de actitud y de comportamiento: las preguntas de comportamiento indagan sobre si el entrevistado votó en el pasado o no. Si el entrevistado que votó en el pasado considera que repetirá su comportamiento nuevamente y acudirá a las urnas. Si el entrevistado no votó digamos en las 3 últimas elecciones se le considera un abstencionista.

Las preguntas filtro de actitud se definen como aquellas que nos indican una intención o estado de ánimo del entrevistado respecto a la elección. Por ejemplo: ¿qué tan interesado está en las elecciones?, en una escala de 1 a 10, ¿qué tan probables es que vaya usted a votar?, etc.

 
   

 
   

 

Dependiendo del tipo de pregunta y la categoría que se escoja para definir al votante probable el resultado puede cambiar sustancialmente. Es decir, el modelo o el tipo de medición que se escoja para definir al votante probable nos deja un amplio margen de maniobra o de discrecionalidad a los investigadores.

A este margen de discrecionalidad hay que añadir el tiempo en que se empiece a modelar. El nivel de involucramiento de los electores es muy distinto a un año de la elección, a seis meses o a una semana. Sin duda entre más cerca se esté de la elección mayor la posibilidad de capturar al votante probable.

A partir de estas variables el investigador puede subestimar o sobrestimar a una fuerza política o a otra. Esto nuevamente es una decisión que el investigador de opinión tiene que  juzgar a partir de su experiencia. Esta última como bien nos podemos imaginar es un imponderable que sin duda deja en entredicho que tan científica es la demoscopía.

NOTA METODOLÓGICA.Estudio: Encuestas en vivienda. Representatividad: Nacional. Número de entrevistas: 1,000. Nivel de confianza estadística: 95%. Margen de error (+/-) 3.1%. Diseño, muestreo y análisis: Parametría SA de CV. Operativo de Campo: Grupo Viesca. Método de muestreo: Aleatorio sistemático con probabilidad proporcional al tamaño. Unidad de muestreo: Las secciones electorales reportadas por el IFE. Fecha de levantamiento: del 10 al 13 de marzo del 2006.

comments powered by Disqus
Copyright © 2013
Desarrollado por: Estrategia360