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Carta Paramétrica
Cómo explicar el rechazo al ex presidente Evo Morales

Una de las pocas acciones de la actual administración que han sido claramente rechazadas por parte de la opinión pública fue el otorgamiento de asilo a Evo Morales, ex presidente de Bolivia, quien renunció a su cargo el pasado 10 de noviembre en medio de una crisis política provocada por su disputada reelección y denuncias de fraude en las elecciones del pasado 20 de octubre.

El pasado 12 de noviembre, Evo Morales llegó a territorio mexicano en un avión enviado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Entre especialistas y redes sociales el hecho fue polémico y hubo expresiones a favor y en contra, pero en las mediciones entre el público abierto fue evidentemente impopular.

En nuestra más reciente encuesta en vivienda, 54 por ciento de los encuestados se manifestó en contra de darle asilo político a Evo Morales, por 33 por ciento que se expresó a favor.

Los números publicados en encuestas telefónicas anteriores son similares a los obtenidos en mediciones cara a cara, por ejemplo, la encuesta telefónica realizada por Reforma, con 58 por ciento en contra y 28 por ciento a favor. No es común que los números medidos por ambas metodologías se asemejen tanto, pero para este tema así sucede. No deja de haber una subestimación del apoyo al Presidente en la encuesta telefónica comparada con la cara a cara, pero el margen es menor.

 Es probable que el rechazo al asilo del ex presidente boliviano, quien ahora se encuentra ya en Argentina, esté basado en desinformación y prejuicios. Nuestro interés en temas de política exterior es nulo, salvo que se trate de algo relacionado con Estados Unidos. El estudio México, las Américas y el Mundo, realizado de manera periódica por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), así lo sugiere. Somos una sociedad con una visión limitada y parroquial del mundo y nuestro interés por asuntos del exterior es escaso.

Es importante considerar que Evo Morales sigue teniendo en su país una base social amplia. El 45 por ciento que obtuvo en la primera vuelta de la más reciente elección presidencial —que causó su crisis política y la salida de Bolivia— es una muestra del apoyo con el que cuenta. De hecho, es muy probable que hubiese ganado la segunda vuelta, de haberse realizado.

En México esta información no se registra, y de hecho se considera que fue un mal presidente en su país. Cuando le preguntamos a los mexicanos su opinión sobre Evo Morales como mandatario, 42 por ciento nos dijo que era un mal gobernante, por 22 por ciento que piensa que fue un buen presidente, y 31 por ciento contestó que “no sabe”. Es decir, una tercera parte de los encuestados no conoce el trabajo realizado por Evo en Bolivia.

Por esta información es evidente que los mexicanos no estamos al tanto de buena parte de lo que pasa en América del Sur y de hecho tenemos algún menosprecio por sus temas. Bolivia y el Presidente Evo Morales no son la excepción. Si el público estuviera informado de la gestión del ex mandatario sudamericano, probablemente su opinión sería distinta.

En términos conceptuales, buena parte del mundo ve a los de América Latina como gobiernos electos que se vienen alternando desde hace años entre la izquierda y la derecha. Ante ese mundo o bajo esas definiciones, los gobiernos del presidente López Obrador y de Evo Morales son similares.

Sin embargo, en México, salvo algunos analistas, el público no ve tales similitudes. La mayor parte del público considera que son gobiernos muy distintos. Así lo piensa 52 por ciento de los encuestados, mientras que 26 por ciento de la población nota similitudes entre los dos mandatarios. Esta percepción puede ser otra razón de rechazo para la figura de Evo Morales o su asilo en el país. Nuevamente la discusión entre especialistas no es necesariamente una que se dé entre el ciudadano promedio.

Finalmente, uno de los temas que podría preocupar a los mexicanos es el de la relación con Estados Unidos. Un día después de la entrada de Evo Morales a México, el representante de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos realizó reclamos al gobierno de México por dicha acción.

Al cuestionar a la población, 51 por ciento piensa que darle asilo político al ex presidente boliviano perjudicará las relaciones entre México y EU, por 33 por ciento que piensan que no afectará esta acción. Datos con los que, nuevamente comparados con los resultados de la encuesta telefónica, podemos notar la similitud con una pequeña subestimación en el dato del no perjudicará.

El evento o ahora lo podríamos llamar incidente ocupó un lugar menor en la hiperactiva agenda de esta administración, aunque los niveles de atención son relativamente altos. Dos de cada tres mexicanos (63 por ciento) se enteraron de la llegada del ex presidente de Bolivia y de su asilo. Porcentaje alto para ser un solo evento, pero ello no significa que haya habido necesariamente interés.

Al parecer aún sigue siendo impopular el paso del ex presidente Evo Morales por México, aunque impopular no parece tener mayor consecuencia para afectar el capital político del presidente López Obrador. Sin embargo, podría decir mucho de nuestros niveles limitados de información o incluso de nuestros prejuicios. Es un tema que obliga a la reflexión más allá de lo que indique sobre la actual administración, lo que dice de nuestra sociedad.

Columna publicada en Milenio

Consutla aquí.

Nota metodológica:Encuesta cara a cara en vivienda. Representatividad: nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas. Fecha de levantamiento: del 30 de noviembre al 4 de diciembre de 2019. Nivel de confianza estadística: 95%. Margen de error: (+/-) 3.5%. Diseño, muestreo, operativo de campo y análisis: Parametría SA de CV. Método de muestreo: aleatorio sistemático con probabilidad proporcional al tamaño.

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