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¿Por qué somos tan felices?

Artículo de Francisco Abundis publicado en Milenio

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Nuevamente nuestro país aparece entre los primeros lugares de los países más felices del mundo de acuerdo con el World Happiness Report. Si bien no estamos en el “top ten” (en 2025 fuimos el número 10), no dejamos de ubicarnos entre los primeros 12. Lugar notable en una lista de más de 140. El único país de la región que obtiene una mejor calificación es Costa Rica, que avanzó dos lugares para llegar al 4.º lugar. Ninguna sorpresa para un país que tiene como lema de su identidad nacional “pura vida”. Es decir, su reputación es histórica.

 El tema de la felicidad y el bienestar en general suelen ser polémicos y generar controversia por ser conceptos de orden filosófico y cualquier intento de reducirlos a una medición siempre será cuestionable. Lo cierto es que el caso de México es particular porque independientemente de cómo se mida o qué variables se consideren, resultamos ser de los países más felices del mundo.

 Ello resulta sorprendente porque nuestro nivel de felicidad no está en tendencia con nuestro ingreso. Entre los especialistas del tema es sabido que hay una fuerte correlación entre ingreso y los niveles de felicidad reportados. Por ello, ambos casos, el de México y Costa Rica, resultan ser casos de análisis, o Latinoamérica en general, para propósitos de este estudio.

 Este reporte se publica cada año desde 2012 en estas fechas, por una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas de 2011. El 2 de abril de 2012 se presentó por primera vez el “Reporte de Felicidad Mundial”, y posteriormente se estableció el 20 de marzo como “El Día Internacional de la Felicidad”.

 Por ello, La Universidad de Oxford y Gallup, junto con otras organizaciones y universidades (como la Universidad de Columbia o de British Columbia, por ejemplo), llevan a cabo esta medición de manera sistemática. Si bien el tema del reporte cambia cada año, las variables con que se construye el índice de felicidad son las mismas para mantener la comparabilidad en el tiempo. Es decir, cada año el reporte analiza un tema distinto o un elemento que resulta relevante para explicar la felicidad en los distintos países, pero la medición no cambia.

 Para explicar mejor los resultados del estudio, es necesario entender la forma en que se construye este índice y en particular las variables que lo constituyen. Seis conceptos que definen tres cuartas partes de este índice son: 1) el Producto Interno Bruto por habitante, 2) el apoyo social (tener alguien con quien contar), 3) la salud y la esperanza de vida, 4) la libertad percibida para hacer decisiones de vida, 5) la generosidad y 6) las percepciones sobre corrupción. Es evidente que al ser un índice basado en percepciones y no en datos duros (salvo el PIB), no es posible cuestionar los resultados; no se puede esperar objetividad por parte de los entrevistados.

 Por ello, para el caso de México, es inevitable preguntarse qué puede explicar estas percepciones. Distintos análisis han sugerido que buena parte de la respuesta radica en cómo valoramos nuestras relaciones sociales, nuestra comunidad y nuestra familia. De hecho, en el reporte 2025, el capítulo 4 se dedica específicamente a la comparación de México con Europa en el tamaño del hogar y la conformación de este. Hacer de México un estudio de caso para un reporte mundial es en sí mismo un indicador de la importancia que se le da a nuestro país como caso atípico. Se explica lo mucho que valoramos nuestra familia y nuestra comunidad, así como la percepción de generosidad, y ello cómo influye en nuestra felicidad.

Sin embargo, esto daría cuenta de solo dos de seis variables que explican tres cuartas partes del índice. Es decir, es una explicación parcial que dista mucho de resolver la incógnita de nuestro meritorio lugar 12 este año o 10 el año pasado en el mundo. Más bien genera más preguntas de lo que pasa, por lo menos en otras tres percepciones: salud y expectativa de vida, libertad para hacer decisiones de vida y percepciones sobre la corrupción.

Por el peso que tienen estos tres conceptos en el índice general de felicidad, la única explicación es que independientemente de una evaluación objetiva, nuestros niveles de conformidad con esas variables son altos. Es decir, tanto en salud, libertad para hacer decisiones de vida y corrupción, tenemos altos niveles de satisfacción. Explicar este fenómeno requiere de una reflexión larga y especulativa. Por lo pronto, solo queda señalar que, al parecer, nuestra comunidad o familia no son suficientes para explicar nuestros altos niveles de felicidad.

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