PARAMETRIA

La aritmética electoral

La última vez que se ganó la mayoría en el Congreso Federal en una elección intermedia en nuestro país fue en 1991 durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. En esa elección el PRI logró obtener la mayoría en la Cámara de Diputados con 58.47 por ciento de las preferencias. Con ello consiguió 320 diputados, más de dos terceras partes, mayoría calificada. El presidente Salinas tenía niveles de aprobación cerca de los 80 puntos porcentuales. Su programa Solidaridad gozaba de una gran reputación y había tocado a millones de hogares. La tasa de crecimiento del PIB era de 4.2 por ciento. Para esta elección intermedia de Congreso Federal la situación y el contexto es sustancialmente distinto. Sin embargo, algunas de las variables que impactan más en una elección están presentes: niveles de aprobación relativamente altos y presencia de programas sociales. Además, es pertinente considerar los elementos de política local. Para esta elección es mucho el poder que está en juego, pero en términos de gobernabilidad presidencial la disputa más importante es la del Congreso Federal: las 300 diputaciones de mayoría y 200 de representación proporcional. Es paradójico que lo más importante en términos de gobernabilidad nacional no sea lo más importante para el elector.

Esta elección intermedia es histórica no sólo por todas las posiciones que están en disputa, sino porque es probable que nunca la política local tenga tanto efecto en una elección federal. Nunca se habían tenido tantas elecciones de gobernador el mismo día que la elección del Congreso Federal. Además de las 15 gubernaturas que se eligen –casi la mitad del país– hay que añadir casi 2000 alcaldías. Por ello es muy difícil comparar esta elección intermedia con cualquier otra. Para el elector promedio lo más importante serán primero sus gobernadores y luego alcaldes. Los diputados sean federales o locales irán en tercer término. Salvo excepciones en las que el candidato a un distrito sea muy conocido o popular. Independientemente de las alianzas que se han establecido para los distritos electorales federales lo que dominará serán las elecciones para gobernador en casi la mitad del país. En estos estados hay 92 distritos federales, es decir, casi una tercera parte de los que están en contienda. La participación será otro de los factores que va a jugar un papel muy importante. Por el registro histórico sabemos que habrá por lo menos tres niveles de participación. La más alta se dará en los estados del país donde habrá elecciones de gobernador. Luego vendrán los estados que tendrán elecciones en alcaldías, y un tercer nivel, de unos pocos estados, que sólo tendrán elecciones de congreso.

La alianza de Morena, PVEM y PT hoy día tiene candidaturas comunes en 152 distritos electorales. Se espera que lleguen a un acuerdo en más distritos. Estos tres partidos suman entre sus tres logos 55 por ciento de las preferencias. Cuando la pregunta se realiza como si fueran con un solo logo su sumatoria es de 56 por ciento. Para efectos prácticos el mismo porcentaje. Es decir, su alianza no resta, incluso suma ligeramente. La alianza PAN-PRI-PRD cuenta ya con un acuerdo para candidatura común, alianza o coalición, como la quiera ver el elector, en más de 218 distritos electorales. Más de dos terceras partes del total de los distritos de mayoría en disputa. El problema de esta alianza en términos de aritmética es que la suma de las partes no vale lo mismo que el conjunto. En el caso de esta alianza cada partido por separado suma 38 por ciento, pero en conjunto sólo 29 por ciento, es decir, 9 puntos menos. Este es un ejercicio analítico que intenta entender cómo verá el elector la próxima elección. Es esencial saber que la boleta sobre la que los ciudadanos van a elegir el próximo 6 de junio tendrá a cada uno de los logos de los partidos por separado. No serán como las coaliciones del pasado con un solo logo que representa varios partidos. Por ello es difícil estimar cómo lo va a evaluar el elector. Si los verán en su conjunto o como partidos por separado.

Hasta hace poco tiempo, la última elección intermedia o la última elección de gobernador para algunos estados, los enemigos acérrimos eran PAN vs. PRI, PAN vs. PRD, o PRI vs. PRD, o un par de ellos aliados contra el tercero. Esta alianza parece no ser fácil de procesar con el elector promedio. Ello podría explicar la diferencia de los 9 puntos de cuando se les pone por separado o se les agrupa. Los liderazgos de estos partidos pueden llegar a acuerdos, pero en la mente de sus electores no transitan los cambios de la misma manera o fácilmente. En psicología política se le conoce como “disonancia cognitiva”. La información previa que tienen los electores de estos partidos no coincide con la que tienen hoy. Conciliar esta alianza en la mente del elector no es sencillo. Probablemente una de las mayores incógnitas de la elección del próximo 6 de junio es como va a reaccionar el elector a una alianza que nunca había registrado o considerado. La alianza de Morena, partido relativamente nuevo, con dos partidos en términos de tamaño electoral menores, no se observa tan complicada. Números y cambios a observar en los siguientes tres meses.

Nota metodológica Febrero: Parametría. Encuesta en vivienda. Representatividad: Nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas realizadas cara a cara del 28 de febrero al 5 de marzo de 2021. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen de error: (+/-) 3.5 %. Diseño, muestreo, operativo de campo y análisis: Parametría SA de CV. Método de muestreo: Aleatorio simple. Unidad de muestreo: Las secciones electorales reportadas por el INE. Población objetivo: Personas de 18 años en adelante con credencial para votar que al momento de la entrevista residan en el lugar de interés.

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La aritmética electoral

La última vez que se ganó la mayoría en el Congreso Federal en una elección intermedia en nuestro país fue en 1991 durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. En esa elección el PRI logró obtener la mayoría en la Cámara de Diputados con 58.47 por ciento de las preferencias. Con ello consiguió 320 diputados, más de dos terceras partes, mayoría calificada. El presidente Salinas tenía niveles de aprobación cerca de los 80 puntos porcentuales. Su programa Solidaridad gozaba de una gran reputación y había tocado a millones de hogares. La tasa de crecimiento del PIB era de 4.2 por ciento. Para esta elección intermedia de Congreso Federal la situación y el contexto es sustancialmente distinto. Sin embargo, algunas de las variables que impactan más en una elección están presentes: niveles de aprobación relativamente altos y presencia de programas sociales. Además, es pertinente considerar los elementos de política local. Para esta elección es mucho el poder que está en juego, pero en términos de gobernabilidad presidencial la disputa más importante es la del Congreso Federal: las 300 diputaciones de mayoría y 200 de representación proporcional. Es paradójico que lo más importante en términos de gobernabilidad nacional no sea lo más importante para el elector.

Esta elección intermedia es histórica no sólo por todas las posiciones que están en disputa, sino porque es probable que nunca la política local tenga tanto efecto en una elección federal. Nunca se habían tenido tantas elecciones de gobernador el mismo día que la elección del Congreso Federal. Además de las 15 gubernaturas que se eligen –casi la mitad del país– hay que añadir casi 2000 alcaldías. Por ello es muy difícil comparar esta elección intermedia con cualquier otra. Para el elector promedio lo más importante serán primero sus gobernadores y luego alcaldes. Los diputados sean federales o locales irán en tercer término. Salvo excepciones en las que el candidato a un distrito sea muy conocido o popular. Independientemente de las alianzas que se han establecido para los distritos electorales federales lo que dominará serán las elecciones para gobernador en casi la mitad del país. En estos estados hay 92 distritos federales, es decir, casi una tercera parte de los que están en contienda. La participación será otro de los factores que va a jugar un papel muy importante. Por el registro histórico sabemos que habrá por lo menos tres niveles de participación. La más alta se dará en los estados del país donde habrá elecciones de gobernador. Luego vendrán los estados que tendrán elecciones en alcaldías, y un tercer nivel, de unos pocos estados, que sólo tendrán elecciones de congreso.

La alianza de Morena, PVEM y PT hoy día tiene candidaturas comunes en 152 distritos electorales. Se espera que lleguen a un acuerdo en más distritos. Estos tres partidos suman entre sus tres logos 55 por ciento de las preferencias. Cuando la pregunta se realiza como si fueran con un solo logo su sumatoria es de 56 por ciento. Para efectos prácticos el mismo porcentaje. Es decir, su alianza no resta, incluso suma ligeramente. La alianza PAN-PRI-PRD cuenta ya con un acuerdo para candidatura común, alianza o coalición, como la quiera ver el elector, en más de 218 distritos electorales. Más de dos terceras partes del total de los distritos de mayoría en disputa. El problema de esta alianza en términos de aritmética es que la suma de las partes no vale lo mismo que el conjunto. En el caso de esta alianza cada partido por separado suma 38 por ciento, pero en conjunto sólo 29 por ciento, es decir, 9 puntos menos. Este es un ejercicio analítico que intenta entender cómo verá el elector la próxima elección. Es esencial saber que la boleta sobre la que los ciudadanos van a elegir el próximo 6 de junio tendrá a cada uno de los logos de los partidos por separado. No serán como las coaliciones del pasado con un solo logo que representa varios partidos. Por ello es difícil estimar cómo lo va a evaluar el elector. Si los verán en su conjunto o como partidos por separado.

Hasta hace poco tiempo, la última elección intermedia o la última elección de gobernador para algunos estados, los enemigos acérrimos eran PAN vs. PRI, PAN vs. PRD, o PRI vs. PRD, o un par de ellos aliados contra el tercero. Esta alianza parece no ser fácil de procesar con el elector promedio. Ello podría explicar la diferencia de los 9 puntos de cuando se les pone por separado o se les agrupa. Los liderazgos de estos partidos pueden llegar a acuerdos, pero en la mente de sus electores no transitan los cambios de la misma manera o fácilmente. En psicología política se le conoce como “disonancia cognitiva”. La información previa que tienen los electores de estos partidos no coincide con la que tienen hoy. Conciliar esta alianza en la mente del elector no es sencillo. Probablemente una de las mayores incógnitas de la elección del próximo 6 de junio es como va a reaccionar el elector a una alianza que nunca había registrado o considerado. La alianza de Morena, partido relativamente nuevo, con dos partidos en términos de tamaño electoral menores, no se observa tan complicada. Números y cambios a observar en los siguientes tres meses.

Nota metodológica Febrero: Parametría. Encuesta en vivienda. Representatividad: Nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas realizadas cara a cara del 28 de febrero al 5 de marzo de 2021. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen de error: (+/-) 3.5 %. Diseño, muestreo, operativo de campo y análisis: Parametría SA de CV. Método de muestreo: Aleatorio simple. Unidad de muestreo: Las secciones electorales reportadas por el INE. Población objetivo: Personas de 18 años en adelante con credencial para votar que al momento de la entrevista residan en el lugar de interés.