PARAMETRIA

Trump y la resiliencia republicana

Artículo de Francisco Abundis publicado en Milenio

Consulta Aquí

Los republicanos están cada vez más preocupados por los niveles de aprobación del presidente Trump debido al efecto que puede tener sobre la preferencia electoral para las elecciones intermedias a realizarse el próximo noviembre. Temen por cómo pueda afectar a sus territorios, donde una pequeña ventaja puede hacer la diferencia entre ganar o perder la elección. El presidente Trump se ubica en un históricamente bajo 39.6% en promedio, de acuerdo con el sitio de internet Real Clear Politics.

Sin embargo, hay elementos únicos e inusuales en este porcentaje de aprobación que podrían favorecer a los candidatos republicanos, aunque su presidente no esté bien evaluado. Es decir, que, aunque haya un ambiente adverso a favor de los demócratas, no necesariamente tendría que materializarse o convertirse en preferencia electoral                 pro-demócrata.

Primero es importante observar que Trump nunca tuvo una luna de miel a pesar de haber ganado la elección con una diferencia cómoda, tanto con el Colegio Electoral como con el voto popular. Mientras presidentes como Kennedy (72%), Obama (68%), G.W. Bush (57%), Biden (57%) o incluso Reagan (51%), Trump inició su mandato con menos de 50%. Su primer mandato fue aún más bajo (45%). Es decir, la correlación entre aprobación y voto podría no ser tan alta comparada con otros presidentes.

Otro elemento que podría reducir el efecto de la aprobación sobre la preferencia electoral es el nivel de polarización de los estadounidenses. Trump tiene las brechas partidistas más amplias jamás registradas. Los republicanos le otorgan constantemente una aprobación que va entre el 85% y el 90%, mientras que los demócratas le conceden menos del 10% de aprobación.

Esta polarización ha hecho que su aprobación sea extraordinariamente estable. Durante ambas administraciones ha tenido eventos que en otras presidencias habrían sido motivo de renuncia: guerras, recesiones, escándalos sexuales, crisis internacionales. En su caso particular, investigaciones criminales, los disturbios del 6 de enero, juicios o incluso un juicio político o proceso de destitución (impeachment) no han alterado sus números de aprobación sustancialmente. Esta falta de varianza nuevamente refuerza la idea de un público muy dividido con identidades partidistas muy rígidas, fenómenos de trivialización política o ecosistemas de medios y de redes sociales muy separados.

Otro fenómeno que podría aminorar el efecto de la baja aprobación es que sus políticas públicas o acciones están por arriba de su aprobación. Por ejemplo, sus acciones contra la migración ilegal, sus medidas proteccionistas o el control fronterizo son temas con los que coincide su base y apoya, incluso más que al propio presidente.

Históricamente, presidentes con aprobaciones debajo del 40% entraban en una política severa; sus partidos sufrían derrotas. Sin embargo, Trump ha mantenido el control del Partido Republicano, ha ganado primarias, ha conservado la lealtad de su base electoral (MAGA) e incluso pudo reelegirse, aunque no de manera consecutiva.

Ahora bien, todos estos elementos que minimizan el efecto de la aprobación sobre la preferencia electoral a favor de demócratas no significan que no vaya a haber algún impacto en las elecciones intermedias del próximo noviembre. Por lo menos dos elementos funcionarían claramente a favor de los demócratas. La importancia de los independientes, cada vez más numerosos en el electorado de Estados Unidos, cuya opinión no está polarizada, ni responde a identidades partidistas, y la mayor motivación de los demócratas para salir a votar por los altos niveles de desaprobación que le conceden a Trump.

Como pocas veces en la historia, lo que pase en la próxima elección de Estados Unidos tendrá consecuencia en nuestro país. Así como en nuestro vecino del norte, México ya es parte de la conversación y análisis doméstico; parece que es momento de que los mexicanos los incorporemos al nuestro. Y no es necesariamente un gesto de reciprocidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *