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La reacción al acoso del periodismo

La reacción al acoso del periodismo

En el texto “Cómo mueren las democracias”, de los profesores de Harvard, Levitsky y Ziblatt de 2018, una de las condiciones que se dan en este proceso de deterioro del régimen democrático, es la compra o el debilitamiento de la prensa, que la lleva a la autocensura. Esta es la magnitud del impacto que pueden llegar a tener los atentados u homicidios de nuestros periodistas en nuestro país. Según Artículo 19 el número de periodistas asesinados del año 2000 a la fecha asciende a 145. Reporteros Sin Fronteras contabiliza 47 tan sólo en los últimos 5 años.

El asesinato de la periodista Lourdes Maldonado, entre otros periodistas victimados recientemente, nos recordó el número de asesinatos y lo cerca que podríamos de estar del nivel de deterioro que cuestiona nuestro régimen democrático. Una sociedad que no cuenta con información confiable para tomar decisiones o elaborar un juicio propio porque carece de la información necesaria nos lleva en esta ruta.

Es sorprendente el nivel de conciencia que tiene la ciudadanía sobre cómo la intimidación hacia el gremio periodístico, puede limitar la realización de sus actividades. Alrededor de 3 de cada 4 mexicanos mayores de 18 años –-74 por ciento en promedio en los últimos 10 años — considera que la situación de inseguridad limita el trabajo periodístico, en particular el que tiene que ver con información sobre la delincuencia.

Es muy probable que el impacto de este asesinato haya sido mayor por la súplica que hizo al propio Presidente la victimada, en una conferencia mañanera de 2019. Ella pidió protección al responsable del cargo más alto del Estado. Este tipo de eventos la ciudadanía los vive como magnicidios. Los asesinatos con gran cobertura mediática son traumáticos y generan la sensación de vulnerabilidad. En principio alguien que goza de un estatus social como el de un periodista debería ser menos vulnerable comparado con el ciudadano común.

Sin embargo, el periodismo se observa como una actividad de alto riesgo, así lo ven casi 9 de cada 10 ciudadanos — 88 por ciento en promedio en los últimos 10 años–. No por ello el homicidio de un periodista deja de tener un impacto sustancial en la percepción de inseguridad en la localidad donde se dan los hechos.

Puesto en números la mayor parte de la opinión considera que el Estado no está haciendo lo suficiente para protegerlos. Así lo ven casi 6 de cada 10 ciudadanos –59 por ciento, en el mismo periodo mencionado anteriormente– Es importante destacar que esto no depende necesariamente de si hay más o menos homicidios para que este porcentaje cambie sustancialmente. Durante la administración del Presidente Peña se observaban un número de incidentes menor comparado con lo que tenemos en esta administración, y no por ello esta percepción de carencia de las acciones del Estado cambió.

Una lamentable explicación a este fenómeno puede ser que la ciudadanía empezó a normalizar el fenómeno, igual que normaliza el gran número de homicidios de los que nos enteramos diariamente. Es decir los periodistas son sólo un tipo de población con una condición similar a la del resto de los ciudadanos. Fenómeno similar al que nos pasa con los feminicidios o la violencia doméstica.

Independientemente de quién haya perpetrado el homicidio, la mayor parte de la opinión considera que los responsables son el crimen organizado. Así lo ven casi dos terceras partes de los entrevistados. Esta percepción contradice los datos de algunas regiones o Estados en los que se ha documentado que algunos gobiernos locales son tan responsables como el crimen organizado de dichos asesinatos.

En conclusión, si bien la ciudadanía está consciente de los riesgos y los peligros de desempeñar la labor periodística y sabe que el Estado no hace su tarea de protección, no lo considera el principal responsable. Parece que para la opinión pública los periodistas son un daño colateral de nuestro grave problema de inseguridad, que genera el crimen organizado.

Nota Metodológica: Población objetivo: Personas mayores de 18 años con credencial para votar vigente. Representatividad: Nacional. N° de encuestas: 800 entrevistas cara a cara en vivienda realizadas del 26 al 29 de agosto del 2021. Método de muestreo: aleatorio sistemático con probabilidad de selección proporcional al tamaño. Marco muestral: secciones electorales reportadas por el INE. Nivel de confianza estadística: 95%. Margen de error (+/-) 3.5 %. Diseño de cuestionario, muestra, operativo de campo y análisis: Parametria S.A. de C.V.

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